La batalla de Zulema


El pasado domingo se celebró en la ciudad de Alcalá de Henares una recreación de la batalla de los zulema, que tuvo lugar el 22 de mayo de 1813 en el puente de Zulema, sobre el río Henares. Juan Martín “El empecinado” acudió en defensa de la ciudad de Alcalá de Henares que estaba siendo atacada por los franceses.

Copio aquí una reseña que he visto en Internet sobre dicha batalla.

La batalla que venció El empecinado contra el ejército francés se considera una heroicidad que contribuyó a la expulsión de los franceses del territorio.

La resistencia a la invasion francesa

La resistencia a la invasion francesa

El Empecinado contaba con casi 1.300 hombres en su división. Los franceses entraron en Alcalá con 2.600 soldados de infantería, 400 jinetes y 2 cañones de artillería. A pesar de su mayor número de soldados, el ejército francés no logró romper las posiciones españolas. Tras dos largas horas de combate, el ejército español realizó una carga a la bayoneta que provocó la retirada de los franceses. Quedaron 300 bajas entre muertos y heridos. El ejército francés fue perseguido hasta Torrejón de Ardoz.

Las tropas francesas

Las tropas francesas

Fernando VII consintió que la ciudad de Alcalá levantara una pirámide
conmemorativa de la victoria pero en 1823 el mismo rey ordenó su destrucción por ser símbolo de un “liberal”. En 1879 se levantó un nuevo monumento en la plaza del mismo nombre: Plaza del Empecinado.

Monumento al Empecinado.

Monumento al Empecinado.

Juan Martín Díez, el Empecinado, nació el 5 de septiembre de 1.775 en Castrillo de Duero – Valladolid.
Hijo de un próspero campesino, fue labrador (y se conserva su casa en su localidad). Con 18 años se enroló en la campaña del Rosellón ( Guerra de la Convención, de 1793 a 1795). Esos dos años que duró la contienda fueron para él un buen aprendizaje en el arte de la guerra, además de ser el comienzo de su animadversión hacia los franceses.
En 1796 se casó con Catalina de la Fuente, natural de Fuentecén (Burgos) y en este pueblo se instaló como labriego hasta la ocupación de España por el ejército de Napoleón en 1808, suceso que le decidió a combatir contra los invasores. Se cuenta que la decisión la tomó a raíz de un hecho sucedido en su pueblo: una muchacha fue violada por un soldado francés al que Juan Martín dio muerte después. El 8 de octubre de 1808, se otorga a don Juan Martínez Díaz el privilegio de usar el renombre de Empecinado, para sí, sus hijos y herederos. El apodo de este personaje histórico viene de que a los naturales de Castrillo se les llamaba con el mote de “empecinados”, por unos arroyos llenos de pecina (el cieno verde de aguas en descomposición) que atravesaban el pueblo. La palabra empecinado tenía el sentido, referido a una persona, de sucio y poco cuidado. Pero Juan Martín Díez, el Empecinado, cambió definitivamente el sentido de la palabra, otorgándole mayor nobleza y así se dice hoy en día empecinarse a obstinarse o empeñarse en conseguir un fin.

El Empecinado.

El Empecinado.

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Oscar Sagüillo
    Jun 03, 2013 @ 11:35:32

    Reblogueó esto en Oscar Sagüillo opinay comentado:
    Interesante nota de historia

    Responder

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