REFLEXIONES SOBRE LAS PPRIMARIAS.


Escribo estas reflexiones una vez celebradas la primera fase de las votaciones en el Partido Popular. Por primera vez, los afiliados que están al corriente de pago (o han regularizado el mismo) y se han inscrito en la sede correspondiente, han tenido la oportunidad de elegir a su candidato favorito para presidir nuestro partido.

Después de un recuento de infarto, y como todos sabréis, se ha producido una situación de polarización entre 3 candidatos. Los 2 candidatos más apoyados, que pasan a la segunda ronda, han obtenido un número de votos muy significativo, pero insuficientes para que no haya segunda vuelta.

El motivo de mi argumentación de hoy parte de una reflexión, que se deriva de diferentes opiniones y análisis personales.

1. A nivel regional y local ya se han producido elecciones internas, con la participación directa de los afiliados.

Personalmente, he podido participar en la elección a Presidente de mi sede de Tetuán, o al Presidente del PP de Madrid.
Aunque no es nuevo este sistema, es más complicado organizarlo en toda España y con tan poca antelación. La campaña electoral entre los candidatos, y en el conjunto de España, ha podido provocar cansancio y falta de tiempo.

2. Afán de los medios por intervenir.
Entiendo el interés de informar de los diferentes medios de comunicación, sobre todo por la novedad de este proceso. Tienen que facturar, y este es un tema muy goloso.

Resulta curioso que los que ahora se escandalizan de la forma de proceder de un partido político, no tengan en cuenta las experiencias pasadas de Primarias en otras formaciones , como PSOE, Podemos o IU.

Las varas de medir siguen instaladas en los medios. Aparte de eso, la intromisión no es sólo información. ¡Cuántos intereses tendrán algunos medios con la elección de uno u otro!

3. Efectos colaterales y fuego amigo.
Determinados medios, con sus voceros en diversas tertulias, juegan al “Divide y vencerás”. Pretenden crear mal ambiente entre los afiliados, polarizar el voto de los compromisarios y arrimar el ascua su sardina (a la que resulta menos mala para sus propios intereses).

Es lógico que cuando hay diferentes opciones, cada uno tiene sus opiniones, descartes, y males mayores. Una vez producido el resultado, parece que no hay un vencedor claro. Las normas que se han establecido hablan de una segunda vuelta, que es la que decidirá el nuevo presidente del Partido Popular.

Se abren unos días de nuevas reflexiones. Los compromisarios son quienes tendrán la palabra, y por tanto, a ellos les corresponde tener la llave de la Presidencia.
Recuerdo las puñaladas internas que había alrededor del Congreso del Partido Socialista celebrado hace un año. Un ejemplo de que en cualquier organización se producen diferencias de pareceres.

4. Sistema semiaabierto, abierto o cerrado.

Cuando se haya terminado el proceso de elección , todos los que formamos parte de este gran partido, deberíamos reflexionar sobre la idoneidad o no del sistema actual. Con sus fallos y aciertos, en estos momentos nos tenemos que adaptar a lo que hay vigente. A posteriori, una vez analizada la organización del proceso, será el momento de evaluarlo,
Eso sí, habrá que hacerlo. Será cuestión de pensar si en el PP funciona este tipo de participación, si nuestro Partido está preparado para implantar de forma masiva el sistema de elecciones internas o si convivir con la figura del compromisario es acertada o no.
También deberíamos consensuar las formas de votación, los documentos necesarios para poder inscribirse en los actos desarrollados en los procesos internos, etc.

5. Presidente de Partido y de candidato al Gobierno.

Por último, y como ya he comentado a quien ha tenido a bien escucharme y leerme en las últimas semanas, un apunte sobre la figura del Presidente y Candidato al Gobierno.

Personalmente , tengo mis dudas en que el Presidente del Partido tenga que ser de forma automática el candidato al Gobierno. El problema es que el Secretario General, segundo de a bordo, normalmente suele tener de por sí algún cargo, o se le premia si se accede al Gobierno.
Mi solución sería que en las próximas elecciones a Presidente del Partido, cada candidato incluya en su lista al Secretario General que quiera, y lo exprese.
La figura del Secretario General debería ser votada también, y después, estar contratado por el partido, con sueldo publico, y no estar en ningún cargo de Gobierno.
De esa forma, el Presidente seguiría estando en sus labores parlamentarias, y el Secretario General a tiempo completo, sería el nexo real del partido con el Gobierno (u oposición) y las diferentes ramas regionales.
Consecuentemente, al elegir a tu candidato a presidente, también , de forma automática, tienes la posibilidad de saber quien te representa en el PP día a dia.

 

Estas reflexiones son personales, motivadas por un proceso ilusionante, no lleno de peligros , pero con unas posibilidades de futuro muy importantes. Aprendamos de los errores y no dudemos en participar.

 

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